CUADERNOS DE ARTE E ICONOGRAFIA / Tomo II - 3. 1989
 

 

LA ICONOGRAFÍA Y LA HISTORIA EN UN EJEMPLO DEL SIGLO XVIII

María José Cuesta García de Leonardo

Lógicamente, el estudio de un programa iconográfico nunca puede desvincularse del momento histórico en el que se produce y los mensajes que se intentan transmitir con el mismo. Si esta afirmación puede servir en general, será mucho más evidente cuando el programa que se trate de estudiar esté desarrollado en una arquitectura efímera; y la razón está precisamente en la inmediatez de la misma, en su propio carácter circunstancial: puede ser que se le levante -por otro motivo originariamente- en un momento en el que haya unas circunstancias concretas que comunican y se aproveche esa arquitectura; o que el propio motivo de la celebración -en la que la arquitectura efímera se inscribe- sean esas circunstancias. En cualquier caso, se levanta y se desmonta en un momento histórico concreto, siendo, por lo tanto, un reflejo mucho más vivo y más dependiente de su realidad concreta.

Por otra parte, la iconografía así desarrollada se inscribe necesariamente dentro del marco de una celebración, tanto festiva como -supuestamente- dolorosa, y a este apartado corresponderían los túmulos levantados en las honras fúnebres de los personajes más relevantes. Pero tanto en lo festivo como en lo fúnebre, la arquitectura y su iconografía siempre van a tener un papel áulico, matizado bien hacia lo religioso o bien hacia lo civil, según el motivo de la celebración, pero teniendo en cuenta que las diferencias serán mínimas, ya que ambos poderes se respaldarán mutuamente, utilizando siempre un mismo tipo de lenguaje, como hemos señalado, áulico, con el cual englobarán - "capturándolo" fundamentalmente a través del asombro- a todo el conjunto social -y nos estamos concretando en el barroco- en un mismo proyecto absolutista y totalizador de pretensiones trascendentes. Y lo que acabamos de decir, sería válido en general, pero cuando la celebración responde a un hecho concreto, hecho por el cual incluso el propio monarca manda hacer la celebración, hay que destacar precisamente este aspecto, es decir, su carácter impositivo implicando a los diferentes organismos que polarizan la vida urbana. El papel transmisor de mensajes que adquiere entonces la iconografía se va a mostrar aquí en toda su evidencia.

Veamos estos aspectos en las celebraciones que van a tener lugar en torno a dos hechos coetáneos a los que interesa revestir -lógicamente por parte de la monarquía- de gran trascendencia, ya que su importancia se presentará como fundamental para el feliz desenvolvimiento de la comunidad en su peregrinar hacia el más allá.

En 1781 tiene lugar la reconquista de Menorca, inglesa desde 1708. Más tarde, en 1783, por el tratado de Versalles, se reconoce la reconquista española de la misma y se firma la paz con Inglaterra. Además, en octubre de 1783 nacen dos infantes gemelos, Carlos y Felipe, nietos de Carlos III, con los que se asegurará la descendencia. Con relación al primer hecho y antes de que llegue ninguna orden de celebración, tiene lugar, como todos los años, la fiesta del Corpus Christi de 1782. Aquí vemos el caso de la utilización de una celebración -cuyo motivo originario es otro y, además, específicamente religioso- para transmitir un mensaje concreto -político- confundiendo ambos sentidos en un mismo lenguaje para darle connotaciones trascendentes a lo civil, cumpliendo así ese proyecto totalizador y dirigista del que antes hablamos.

En las fiestas del Corpus, en Granada se realizan unas arquitecturas efímeras que recubren los puntos claves de la ciudad. Este año, y teniendo en cuenta la conquista, la idea fundamental que sigue toda la iconografía utilizada por esa arquitectura, va a ser la del triunfo, el cual no quedará meramente a nivel político, sino que asumirá papeles de trascendencia al identificarlo con un triunfo de la religión católica -aprovechando además una celebración religiosa- contra los herejes -asimilando anglicanos con protestantes-. Por eso, el altar del centro de la plaza de Bib-Rambla estará formado por dos pisos de arcos triunfales, revestidos de trofeos de guerra y coronas de laurel, todo rematado por una Fama alada tocando el clarín y dispuesta para emprender el vuelo, saliendo de una gran granada con la que se alude a la ciudad. Este conjunto rodea a una columna, con todas las connotaciones de triunfo que ésta tiene, acentuadas al elegir a la Virgen del Triunfo (la Inmaculada Concepción triunfante en su columna) para presidir Plaza Nueva y la Virgen del Pilar (también triunfante en la suya) en el Pilar del Toro, elegidas conscientemente, según explica el mentor, por su carácter triunfal. En el capitel de la columna de Bib-Rambla, se coloca la estatua de la Fe con una custodia, no sólo por ser la fiesta del Corpus, sino por reafirmar este sacramento frente a sus detractores herejes y, sobre todo, porque es la religión -o mejor, el propio Dios- el que ha impulsado esta victoria ya que era una guerra hecha en su provecho, como se indicará en las propias inscripciones que acompañan y explican la decoración. En el pedestal de la columna, en sus gradas, se figuran tendidos y aprisionados soldados y marineros ingleses. Esta columna estaba en el interior del cuerpo del altar, el cual tenía por las caras internas de los arcos ocho láminas al temple que representaban ocho conquistas hechas a los ingleses en América, o bien por españoles o bien por franceses (1). Y en el exterior de este cuerpo, en las esquinas, elegantes "gabinetes", en cada uno de los cuales se coloca -sentado en un taburete, detrás de adornada mesa-, un oficial inglés, como prisionero de honor. El resto de la plaza Bib-Rambla se disponía como siempre en estas celebraciones, formando con arcadas y bastidores cuatro calles embovedadas que a su vez originaban un "quadrilongo" en cuyo centro estaba el altar descrito. Sobre la arcada y dando al interior de la plaza, en la llamada "vuelta de plaza", se colocaron lienzos pintados al temple que representaban "varios trofeos de guerra, ataques de Plazas marítimas y Castillos, batallas de tierra y de naves en el mar, y en uno de los principales la Toma de Mahon y su castillo de San Felipe". Rematando todo ello, había " Estátuas de medio cuerpo, que representaban á Palas armada, á Semíramis, Tomiris y Cenobia las unas; y las otras al Dios Marte, Achiles, Hector, Diomedes, Scipion y otros Héroes guerreros, é intercalados con dichas Estátuas los Escudos Reales y los de las Armas de la Ciudad" (2).

En el interior de las calles, en los bastidores, se colocan los lienzos apaisados de pintura, que desarrollaban el llamado "pensamiento", distribuidos en ocho óleos y ocho temples que iban alternando. Entre los lienzos, espejos y cornucopias, y encima de cada lienzo un tarjetón para las citas textuales que explicaban y avalaban la historia representada en la pintura. Debajo, otro tarjetón para el texto alusivo en verso. En el primer lienzo, que se coloca a la entrada de la plaza, por la Pescadería, se pone tradicionalmente la llamada "clave", que lo va a ser para la interpretación de todo el conjunto, siendo, por tanto, por aquí, por donde el paseante debe iniciar el recorrido. Y haciendo alusión al lugar y a la significación, se puso "un Lienzo grande al ólio, que representaba mar y playa, en ella nuestro Señor señalando á la parte diestra de un barco, en que estaban sacando una red bien llena de peces San Pedro, San Juan y otros Apóstoles". La "clave" se va a dar comentando esta imagen de la "pesca milagrosa", de la que se dice que los Apóstoles sólo pescan cuando Cristo les "dispensa su favor" porque "así de Guerra ó Paz se logra empresa, / Que inspira Dios, ó en que su Fe interesa". A continuación se añadirá el siguiente verso: " De la Fe del Inglés mal satisfecho / El gran Carlos Tercero, Rey de España, / y no sufriendo / su Christiano pecho, / No tanto el que poséa Nacion estraña / En sus tierras Dominio alguno, quanto / El que en un Pueblo donde el Sacrosanto / Misterio se celebra, dominante / Su Cena haga tambien el Protestante, / Su rito inutil el Indio ciego, / Y el Cismatico Griego / El suyo, siendo un Puerto de Christianos / asilo de piratas Africanos; / La guerra determina, y justa guerra, / Que le devuelva la usurpada tierra; Para cuya árdua empresa, no fiando / Del valor sus Armas solamente, / Manda en sus Reynos, que al Omnipotente / Y Dios de los Exércitos clamando, / A1 exponerlo en la alta Eucharistia, / Todo Vasallo suyo con fe pía, / Si religion y amor del Rey le asiste, / Los socorros del cielo le conquiste. / Esta sólida fe, que lo acrisola, / Premió aquel de los Reyes Soberanos, / Pues rendida á sus armas Panzacola, / Echó al Ingles del seno Mexicano / Como de otros Castillos; y aun confía / Que Gibraltar se entregará algun día, / Como ya se ha rendido ultimamente / A1 fiel valor de la Española gente, / Y á la constancia de su gran Caudillo, / Mahon y su fortisimo Castillo / De aqui es, o pasagero, el Pensamiento, ,I Segun por todo el Circo te presento, / y en medio la Coluna relevante, / La Eucharistia de Mahon triunfante" (3).

Así, a través de los lienzos, se van comparando batallas tanto de la época bíblica -de los israelitas contra sus enemigos- como de la medieval española -cristianos contra moros-, inspirados todos ellos por Dios, con las batallas de Carlos III, comparando incluso Maon de Palestina, que aparece en la BiBlia (4), concedido por Josué a Caleb, con Mahón de Menorca, porque siempre es la fe o Dios en definitiva, moviendo a los respectivos caudillos. Finaliza la exposición con un soneto en el que dice: "...Pues cuando en la Coluna (fiel memoria) / El Triunfo exaltas de la Eucharistia, / De Mahon celebrando la Victoria / concurres con tu Rey en la alegria, / Le muestras tu lealtad, y das la gloria / Al Dios, que desconoce la Heregia" (5).

El lienzo con el que ya comienza a desarrollarse el tema propiamente dicho en la plaza, será el siguiente, hecho al óleo: "El Rey nuestro Señor Carlos Tercero armado, y dormido en su Trono, y á su oído como inspirándole la Religion, que se representaba por una Matrona en trage talar y velo transparente en el rostro, ofreciendo con una mano al Rey un Escudo con resplandores, y en él un Caliz sobrepuesta una Hostia resplandeciente, y con la otra mano señalándole Castillos y Ciudades marítimas, donde se veían tremoladas banderas Inglesas."

Siguiente lienzo, al temple: "Tiendas de campaña, y campo de noche, y en la principal durmiendo Judas Macabeo vestido á la Romana con celada, peto, gola, etc., y á su lado el Profeta Jeremias entregandole una espada desnuda, que él recibia" (6).

La poesía que acompaña al primer lienzo, por boca de la Religión, anima a Carlos a la conquista de tierras -anteriormente suyas- donde la fe romana ha sido sustituida por el "rito anglicano", el cual organiza "fiestas impías", estando además, allí, "judíos" y "griegos cismáticos". Para ello, la Religión ofrece en sueños a Carlos un escudo, de igual forma que el profeta Jeremías le entrega una espada a Judas Macabeo, animándole para entrar en combate contra Nicanor, que había intentado atentar contra el templo de Dios.

Segundo lienzo al óleo: "Dos Matronas con corona y manto Real dándose las manos, que representaban las dos Monarchías Españolas y Francesa (de ésta era azul el manto y sembrado de Lises de oro, el de aquélla de púrpura bordado de Castillos y Leones), á las que se llegaba inclinada, como suplicando, otra Matrona con corona de República; y para que significase la Holanda se sostenía con una mano sobre un Escudo, en cuyo campo roxo había un Leon rapante."

Segundo lienzo al temple: "Dos Reyes Hebreos con corona dandose las manos, y otro que se llegaba inclinado como suplicante, tambien con corona, y á la gentil. El Profeta Eliseo como predicandoles, manifestando la accion con las manos, y en frente de él otro Hebreo que estaba tocando una cytara" (7).

Con estos dos lienzos se establece un paralelismo entre la alianza hispano-francesa y Holanda, país que por entonces estaba aliado a Francia, y la alianza entre Joran, rey de Israel, Josafat, rey de Judá, y el rey de Idumea, tributario de Josafat, alianza esta última bendecida por Eliseo (8), para luchar y vencer a los Moabitas de igual forma que la primera se organiza contra Inglaterra, bendecida también por la divinidad.

Tercer lienzo al óleo: " Un Capitan Hebreo (que era Gedeon) ofreciendo Sacrificio, el cual era un Cordero y unos Panes sobre un Altar de piedras, que estaba ardiendo, y sobre la llama un Angel en el aire en accion de tocar con una vara de oro el Sacrificio: como que al toque de la vara se había levantado la llama: El Gedeon estaba de rodillas".

Tercer lienzo al temple: "Campo de batalla de noche, y tiendas de campaña, y en el aire precipitándose como para caer sobre los Reales un Pan y una Espada."

Cuarto lienzo al óleo: "Campo de batalla de noche, y los Exércitos: el uno vencedor y de poca gente, cuyos Soldados, unos estaban tocando unas trompetas, y otros con la mano alzada teniendo una luz ó antorcha, y en la otra mano la espada desnuda, y en el suelo se veian tiestos como de vasos de barro quebrados. El otro Exército bien numeroso peleando, y matandose unos á otros" (9).

Con estos tres lienzos se alude al episodio bíblico (10) en el que Gedeón derrota a los Madianitas sorprendiéndoles de noche en su campamento, asustándolos con el toque de trompetas y el ruido de romper vasijas. Esta victoria se había predicho en el sueño de un soldado del campamento madianita, en el cual, un pan descendía hacia dicho campamento, arrasándolo. Este pan es, según otro madianita, la espada de Gedeón y a la vez, en nuestra decoración, se identifica con el pan del sacrificio que ofrece Gedeón, siendo "panis fortium", asociándose a " La España del Señor, y del Rey Carlos" (11).

Cuarto lienzo al temple: " En un campo al amanecer pueblo de Romanos, y un poco apartado otro personage con corona, que denotaba al Rey Numa á la Romana, el qual estaba con las manos y el rostro alzados al Cielo, de donde venia precipitandose por el ayre un Escudo redondo pequeño y resplandeciente."

Quinto lienzo al óleo: "Campo de los Israelitas en el Desierto, dentro de cuyos Reales se veian caer vandadas de codornices, y á la parte de afuera de dichos Reales, y al rededor de ellos, Hebreos y Hebreas que estaban recogiendo el Maná, que como copos de nieve caia del Cielo" (12).

Tanto con el escudo de la historia de Numa Pompilio como con el maná, se está aludiendo al pan divino o Eucaristía. En el primer caso, el escudo que caía del cielo quería significar, además, "el futuro imperio / De Roma sobre el Mundo"y era imagen del "Escudo divino / ... / con el qual mi Rey, quando la Guerra / Emprende en honra y gloria / de su Dios, asegura la victoria" (13).

Quinto lienzo al temple: "En una Hermita un Sacerdote diciendo Misa en accion de elevar la Hostia, y oyendola un Capitan armado, con trage á la Castellana antigua; y en el campo á la puerta de la Hermita un Criado teniendo de la brida á un caballo blanco ensillado, u escudo y una lanza."

Sexto lienzo al óleo: "Campo de Moros y Christianos sobre el rio Duero, que embolvia algunos cadáveres Morunos: los Christianos vencedores, los Moros huyendo precipitados, principalmente de un Capitan, que representaba al antecedente sobre el mismo caballo blanco y con las mismas armas, pero con alas de Angel" (14).

Con estos dos lienzos se alude a la leyenda de Fernando Antolínez, quien, yendo a combatir a los moros, paró antes en una ermita a oír misa, siendo sustituido mientras tanto, en la batalla, por un ángel quien "por él Dexará al Moro escarmentado" (15).

Sexto lienzo al temple: "Una Carroza con tiro de caballos, algunos Guardias de Corps delante á caballo, y el Rey nuestro Señor á pie y descubierto, con una hacha alumbrando al Viático, que dentro de la misma Carroza llevaba un Sacerdote" (16).

Aquí se hace referencia a un encuentro de Carlos III con el viático, llevado a pie por un sacerdote, a como el rey le cedió su carroza y marchó a su lado andando. En la letra: "Tambien a pie el Catolico Monarca / Acompaña y alumbra á aquella Arca / Que desconoce el Luterano impio: / No dudes, ó Rey mio, / ... / Ser victorioso en esta Guerra justa, / Pues por la religion y culto pio / Con que sirves Misterio tan profundo / Tuyos serán los terminos del Mundo" (17).

Séptimo lienzo al óleo: "Dos Israelitas jóvenes robustos, que llevaban atravesado en un palo ó vara gruesa un gran Racimo de Uvas, acompañandolos y guiandolos otro Personage armado con celada, etc.".

Séptimo lienzo al temple: "Dos Personages armados, que era el uno Caleb y el otro Josué; este tenia en la mano una vara ó baston, con el qual en un Mapa, que otro tenia extendido, estaba señalando á Caleb una de las Ciudades de dicho Mapa, sobre la qual Ciudad se leia esta palabra MAON" (18).

Con estos dos lienzos se alude a dos historias del mismo personaje, Caleb, que fue mandado por Moisés a inspeccionar la Tierra Prometida y que, a la vuelta, comenta: " Si agradamos a Yavé, El nos hará entrar en esta tierra y nos la dará" (19); y luego, de esta Tierra Prometida, recibe para su tribu, la de Judá, una serie de sitios entre los que está la ciudad de Maon, por supuesto, referida a otro punto geográfico, pero con el que se hace una rápida identificación (20), estableciendo con todo el conjunto un paralelismo con Carlos III.

Octavo lienzo al óleo: "Puerto, Plaza, y Castillo de Mahon: el Exercito Español, y á su frente su General el Excelentisimo Señor Duque de Crillon recibiendo prisionera la Guarnicion Inglesa en accion de entregar las armas; y un Capitan, ú Oficial Gefe Español tremolando en lo alto del Castillo la Vandera de España." Victoria española corroborada por los siguientes versos que acompañan: "Si su gran Religion inspiró a Carlos / Porque no haya en su Reyno Secta impia, / La Guerra contra el Protestante fiero; / Si al Frances y Español ha de juntarlos / Cytara de Jesus, La Eucharistia, / ... / Por esto... / Y el valor de su exercito y Caudillo, / Dueño fue de Mahon y su Castillo" (21).

Octavo lienzo al temple: "El Rey David con su Corte, Levitas y Sacerdotes: los Levitas con trompetas tocandolas, y otros con varios instrumentos musicos: los Sacerdotes llevando en hombros el Arca del Testamento; y el Rey David delante como guiandolos, y señalandoles al Monte Sien y su Alcazar, donde iba á colocar el Arca" (22).

Habiendo llegado y habiendo sido tomada Jerusalén y ya instalados en ella, se traslada el Arca al Tabernáculo de Sión con grandes demostraciones de júbilo (23). De esta forma se establece un paralelismo con la reimplantación de la "verdadera religión" en Menorca que supone la conquista, glorificando con ello como punto final de la decoración, la propia toma.

También en el interior de las calles y en el centro de cada una de ellas, se colocaron, en cuatro nichos, las cuatro estatuas que representaban las cuatro partes del mundo, acompañadas de inscripciones en las que se rinde pleitesía a Carlos III por su gran fe, que es lo que le ha llevado al triunfo.

Pero si todo esto había sido por la toma de Menorca, el 3 de septiembre de 1783 se firma el tratado de Versalles, del cual va a interesar destacar el aspecto referente a la paz con Inglaterra. Y además, por las mismas fechas, tiene lugar el nacimiento de dos nietos gemelos -Carlos y Felipe- de Carlos III que, después de dos hijos varones muertos de Carlos IV, asegurarían la descendencia (24): ambos acontecimientos se unirán en un mismo motivo celebrativo, ordenado de forma muy detallada por el rey a los distintos organismos (25), y que, por supuesto, se traducirá en una iconografía cargada de connotaciones trascendentes.

El mismo rey señala en su Real Orden el aspecto de anuncie de los anteriores sucesos al pueblo por lo que, lógicamente, convendrá comunicarlos con la solemnidad proporcionada a la importancia de que se les quiera revestir. Aparte de la obligatoriedad de la celebración que evidenciará, junto con los detalles siguientes, el dirigismo en la fiesta, esta Real Orden va a señalar, incluso, aspectos concretos de la misma, como duración y colocación de luminarias, celebraciones de acción de gracias a Dios, música, tipo de diversiones, obligación de dar limosnas y dotes a pobres por parte de distintas asociaciones y gremios..., reduciendo a pura propaganda política aspectos que en principio y aparentemente, no debían ser más que lúdicos. Y aquí volvemos a la iconografía como parte fundamentalísima en este lenguaje. Llevados a cabo los distintos actos señalados en la Real Orden por los organismos correspondientes, la Real Maestranza -que siempre se ha destacado en festejar los asuntos tocantes a la familia real-, organiza una celebración en la que -como en todas las que ella organiza- parte fundamental será su propio realce, como cuerpo por excelencia representativo de la nobleza granadina. Ciñéndonos a los aspectos iconográficos, hay que observar la decoración colocada en la Plaza del Triunfo, donde tradicionalmente tienen lugar las celebraciones -siempre de corte feudal- que la Maestranza realiza. Aquí, y configurando unos espacios cerrados en los que se van a desarrollar distintos tipos de juegos de cañas y toros, se colocan en el testero principal los retratos del rey -Carlos III-, de sus hijos -el futuro Carlos IV y M.ª Luisa-, enmarcados en columnas que sostenían los nombres de los infantes gemelos. Todo ello dentro de una estructura arquitectónica clásica, con la que se alude -expresamente por el mentor- al sentido triunfal romano. De este lenguaje triunfal no quedan al margen las ocho pirámides que se levantan, con inscripciones en latín que referidas a la paz, a la verdadera religión reinstaurada en Menorca, a los gemelos y a la sucesión que representan.

A este espacio llega una elegante comitiva de la que resalta un carro triunfal -avalando el sentido de triunfo clásico, antes citado y ricamente adornado- en el que se transportaba el retrato del rey hasta el lugar preparado para el mismo en la Plaza del Triunfo. Este retrato era llevado por un joven, armado como Marte, en su mano derecha, mientras en la izquierda llevaba una lanza. "La alegoría del Carro en que se procuraron significar los dos dignos objetos de estos regocijos era el Mar en bonanza al solo aspecto del Sol, en el lleno de sus brillos, que auyentaba unos glovos de nubes, con el mote: "Sat est, ut aspiciat" (que se podía traducir por "Basta que mire"): Symbolo expresivo del Rey nuestro Señor, que al punto que se dejó ver benigno, desde la elevacion de su Trono, disipando sus contrarios, que le tenian como eclypsado, serenó por medio de la mas honrosa Paz, las turbulencias del Reyno: En medio de lo plácido de las ondas, se registraba una hermosa Nave, en cuyas Entenas aparecian los fuegos Castor, y Polux Meteoro, que despues de la tormenta, denota la mas cierta serenidad con el mote: "Fraterna luce quiescunt" (que se podría traducir por: "Con la fraterna luz calman las olas"). Expresion clara del Nacimiento de los Señores Infantes Carlos y Felipe, quienes aparecieron juntos como signos felicisimos de la tranquilidad de la Monarquia, en el dichoso tiempo de la conclusion de las paces" (26), comenta el mentor, refiriéndose a la decoración emblemática del carro.

A propósito de las referencias mitológicas, señalamos cómo el lenguaje áulico se apoya más en ellas, en las celebraciones de origen civil, sin que ello, en ningún momento, constituya una diferencia fundamental, al menos en lo que respecta al siglo XVIII granadino.

Y junto a estos aspectos destacables iconográficamente, habrá toda una serie de cuestiones de ritual -que van desde la utilización de la música, de los fuegos de artificio, la compañía de Granaderos del Regimiento Provincial haciendo guardia a los retratos, etc.- con todas las que se conseguirá utilizar a la fiesta como uno de los elementos más sutiles de dominación y perpetuación del régimen, a través de la aparatosidad, del asombro y de las continuas connotaciones de trascendencia.


NOTAS


(1) "Ocho Conquistas de las hechas á los Ingleses en la América, como son el Castillo de San Fernando de Omoa, el de Nicaragua, Mobila y Panzacola por los Españoles; y San Vicente, la Granada, Tabago y San Christobal por los Franceses. La conquista de Makon, pensamiento con que se adornó la estacion para la procesion solemne del Dia del Señor en Granada, en 30 de Mayo de 1782. Siendo comisarios los señores D. Rodrigo de Puerta, Veinte y quatro y D. Antonio Gomez, Jurado. La escribia Antonio Josef Lecorp, natural y vecino de Granada." Con Licencia. En Madrid: En la Imprenta Real. MDCCLXXXII, p. 5

(2) Op. cit., p. 4.

(3) Op. cit., p. 11.

(4) Josué, cap. XV, vers. 13-55.

(5) La conquista..., p. 32.

(6) Op. cit., p. 13.

(7) Op. cit., p. 15.

(8) Reyes, 1. IV, cap. III.

(9) La conquista..., p. 18.

(10) Jueces, cap. VII.

(11) La conquista..., p. 17.

(12) Op. cit., p. 20.

(13) Op. cit., p. 19.

(14) Op. cit., p. 22.

(15) Op. cit., p. 21.

(16) Op. cit., p. 22.

(17) Op. cit., p. 23.

(18) Op. cit., p. 24.

(19) Números 13, v. 8.

(20) Josué, cap. X, vs. 13-55.

(21) La conquista..., p. 26.

(22) Op. cit., p. 27.

(23) Reyes II, cap. 6; y Paralipomenos I, cap. 15.

(24) Estos infantes gemelos morirían a los pocos meses, pocos meses antes del nacimiento del que sería Fernando VII.

(25) Capilla Real: Cabildo 12 de noviembre de 1783; Catedral: Cabildo extraordinario 10 de noviembre de 1783; Ayuntamiento: leg. 907, año 1783; Chancillería: 321, 4369, 3, 1784.

(26) "Breve descripción de los festejos con que el Real Cuerpo de Maestranza de Granada celebró el feliz nacimiento de los serenísimos infantes gemelos Don Carlos, y Don Felipe y la conclusión del tratado definitivo de Paz con la Gran Bretaña. En los días 25, y 26 de Septiembre de 1784. Con licencia: Impreso en Granada en la Imprenta Real.", p. 6.