CUADERNOS DE ARTE E ICONOGRAFIA / Tomo IV - 7. 1991
 

 

LA IMAGEN DE SANTIAGO "MATAMOROS" EN LOS MANUSCRITOS ILUMINADOS

Juana Hidalgo Ogáyar

De las diferentes representaciones de Santiago, a saber, peregrino, apostólico y caballero, vamos a tratar en esta comunicación la imagen de Santiago Caballero o, como vulgarmente suele llamársele, Santiago "Matamoros". Su origen se sitúa en la famosa batalla de Clavijo que, según la tradición, acaeció en el año 844 bajo Ramiro I, rey de Asturias (842-850). El emir de Córdoba, Abdeoramán II reclamó a Ramiro I el "tributo de las cien doncellas", que habían de entregar los cristianos a los musulmanes, conforme a la promesa del rey Mauregato, antecesor de Ramiro I en el reino astur. Ramiro I se negó y se aprestó a la guerra, comenzando por las tierras de La Rioja, hasta Nájera y Albelda, donde fue batido, retirándose con sus tropas para mejor defensa a un collado llamado Clavijo. En su descanso, el rey tuvo un sueño en el que se le apareció el Apóstol Santiago, quien le animó para que volviese a la lucha, asegurándole que saldría vencedor, ya que el propio Apóstol le ayudaría, apareciéndosele a él y a sus tropas montado en un caballo blanco y con una bandera también blanca en la mano. Referido el sueño a sus magnates y al ejército, éste sigue a su rey y en la lucha contra los musulmanes cordobeses se aparece visiblemente el Apóstol, como lo había ofrecido, y tiene lugar uno de los más notables episodios de la Reconquista, la batalla de Clavijo, con una victoria extraordinaria. En agradecimiento, Ramiro I establece el "Voto de Santiago" ofreciendo anualmente a perpetuidad a la iglesia de Compostela la primacía de la cosecha y la vendimia. A partir de entonces, se dice que Santiago se apareció en distintos combates, así a Fernán González, Conde de Castilla, que visitó el sepulcro del Apóstol, tal vez en el año 956, en la batalla de Piedrahita contra el rey Almanzor.

En el romance del Sitio de Coimbra, inspirado en el Códice "Calixtino", se cuenta que cierto obispo griego que, como ermitaño, vivía en la Sagrera santiaguesa, censuró a unos peregrinos por invocar la ayuda militar del "Hijo del Trueno", por parecerle impropio del Apóstol el oficio de guerrero. Aquella noche se le apareció Santiago, que tenía en sus manos dos llaves, anunciándole que al día siguiente, a la hora tercia, abriría las puertas de Coimbra, que llevaba siete años sitiada por las tropas del rey Don Fernando I. En el año 1045 las puertas de la ciudad portuguesa se abrían al rey Don Fernando en la misma fecha y hora que el Santo había revelado al obispo ermitaño. Fernando I acudió, por dos veces, a Compostela, una, para pedir ayuda en el largo sitio de Coimbra, y otra para dar gracias por la toma de la ciudad, cuando volvía con su esposa y sus hijos, los magnates de su corte y los gobernadores de las plazas conquistadas en el año 1065.

También se dice que el Apóstol se apareció a Ruy Díaz de Vivar en el reino de Valencia, con ocasión de la batalla que dio al rey Bicar, en la que murieron 22 reyes moros; y al rey Don Pedro I de Aragón en el año 1096, en el cerco de Huesca. Asimismo, estuvo con Alfonso VIII en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212.

La devoción de los españoles a Santiago aumenta reinado tras reinado y no hay batalla de importancia en que los soldados de España no vean o crean ver al "Hijo del Trueno" cabalgando en brioso caballo blanco. Los Reyes Católicos, en encendido elogio, mitad jaculatoria, mitad caballeresco, dejaron dicho: "Santiago, luz o espejo de las Españas, Patrón e Guiador..." ¡Santiago! fue el grito en que prorrumpió el ejército cristiano cuando, el 2 de enero de 1492, Alonso de Cárdenas desplegó el Pendón glorioso de la Orden de Santiago desde las torres de la Alhambra al conquistar Granada.

Terminada la Reconquista, Santiago llegó a América para ayudar a los descubridores. Una gran masa de indios pone en aprietos a Hernán Cortés, pero el caballero invoca a. Santiago, y éste le ayuda a derrotar a los indios, confesando éstos después de la batalla "que no podían defenderse de uno que peleaba en un caballo blanco".

¡Santiago! gritaron Alonso de Ojeda y Francisco Pizarro para animar a su gente, y la Cruz de Santiago estuvo en la vela trinquete de la nao "Victoria" de Sebastián Elcano, con la leyenda: "in hoc signo, bona vía" (con este signo, buen viaje).

A tenor de lo dicho se observa que, en el transcurso de la Edad Media, la invocación a Santiago estuvo continuamente en boca de las huestes españolas y aquella primera visión del Apóstol a caballo en lucha contra el enemigo se perpetuó a través de los siglos. Pero, en cambio, la figura de Santiago "matamoros", prácticamente, no aparece representada durante todo este período, se prefiere mostrar un Santiago a caballo, pero sin que a sus pies aparezcan degollados y vencidos los enemigos de la cristiandad, así se ve en la copia del Códice Calixtino (mn. 2631), que se conserva en la Biblioteca de la Universidad de Salamanca y en el Cartulario de Uclés. Por el contrario, si es un Santiago " matamoros" la figura que aparece en el Tumbo B (Archivo de la Catedral de Santiago) (1) y en un tímpano románico del siglo XII en el interior de la catedral compostelana.

Salvo ejemplos aislados, hay que esperar al siglo XVI para que la iconografía de Santiago "matamoros" alcance una amplia difusión, y que se perpetúe aún durante el siglo XVII. Pero ¿a qué es debido que sea ahora, en fechas tan posteriores a la supuesta aparición de Santiago en la batalla de Clavijo, la difusión de dicha iconografía?

En primer lugar, en el siglo XVI, la figura del caballero adquiere una gran relevancia, así el héroe se une todavía a la imagen del caballero,

viéndose en él la nostalgia de un mundo perdido que trata de recuperar desde el punto de vista de la evocación y la mitificación (2); por ello la importancia que el género de la novela de caballerías tiene ahora y, además, gracias al desarrollo de la imprenta, se editan repetidas veces obras alusivas a las órdenes de caballería. Entre ellas destaca la Orden de Santiago que, juntamente con la de Calatrava, Alcántara y Montesa, son las más típicamente españolas. Estas órdenes eran instituciones religiosas y a la vez militares, constituidas por un grupo de caballeros que, a la profesión religiosa, unían el vote de defender la religión católica por medio de las armas (3). En las ediciones referentes a la Orden de Santiago aparece siempre la imagen de Santiago "matamoros", Santiago montado en caballo blanco, blandiendo lea espada y llevando la banderola con la cruz de la Orden; el caballa en corveta sobre moros y cristianos heridos (4). Asimismo, durante el reinado de los Austrias, se editaron numerosas obras referentes a la Historia del Apóstol Santiago, que reflejan la devoción de nuestros reyes por el Santo patrón, y en ellas volvemos a encontrar la estampa de Santiago "matamoros" (5). También las antiguas crónicas que, hasta entonces, permanecían manuscritas, empiezan a editarse y, por ejemplo, en la "Crónica del Santo Rey Don Fernando Tercero" de Pedro Castro (Salamanca, 1541) se nos muestra una estampa con la batalla de Clavijo. Es curioso notar, como en algunas ocasiones, por influencia de la iconografía de Santiago "matamoros", aparecen jinetes a caballo, espada en mano, sobre cadáveres de moros, como lo vemos en la portada de la "Crónica. del famoso cavallero Ruy Diaz Campeador" (Burgos, 1593), en donde el propio Cid viene representado a manera de Santiago "matamoros" (6).

Así pues, por un lado, el siglo XVI es un siglo en que se realza la figura del caballero y, por otro, gracias a la imprenta, se difunden las ideas e imágenes concernientes a la caballería; de ahí las múltiples representaciones del Santo patrón de España sobre su caballo blanco, en lucha contra los infieles. Es ahora; por tanto, cuando dicha iconografía alcanza una gran difusión y la encontramos tanto en escultura como en pintura, orfebrería, miniatura.

Es el último apartado, el referente, a la iluminación de manuscritos, el que vamos a tratar y, más concretamente, un aspecto que en España tuvo gran desarrollo a lo largo de los siglos XVI y XVII. Nos referimos a las ejecutorias de nobleza o hidalguía que, en número incalculable, salieron de las Chancillerías de Valladolid y Granada. Estos documentos, escritos a mano, se hacían por duplicado, un ejemplar quedaba conservado en el archivo de la Cancillería, el otro se entregaba a la familia correspondiente y ella se encargaba de su decoración, enriqueciéndolo con una serie de miniaturas. Debían ser numerosos los talleres que se dedicaban a este menester, dada la variedad de estilos que aparecen, pero, como ya apuntábamos en otra ocasión (7), existe una evolución en la decoración de las orlas, desde motivos flamencos a base de flores, frutos, aves y piezas de orfebrería sobre fondo dorado que recuerda el estilo de los Bening, a formas italianas de roleos, candelieri, bichas, tenantes, putti. De todos modos, lo flamenco subsiste durante más tiempo en aquellos documentos expedidos por la Chancillería de Valladolid, mientras que los pertenecientes a la Chancillería de Granada muestran antes decoraciones a la italiana. Del mismo modo, la miniaturas que, en un primer momento, se encuadraban dentro de las letras capitales, pronto, por influencia de la pintura, las rebasan y llenan todo el folio. A partir de ahora, las escenas miniadas ocupan un folio o dos y el escudo nobiliario abandona la orla y llena, a su vez, otro folio más. Es en estas miniaturas donde el tema iconográfico de Santiago "matamoros" adquiere un gran protagonismo, junto al de la Virgen en diversas advocaciones. Y no debemos extrañarnos, pues si son documentos donde se hace constar la condición de hidalguía, además de la limpieza de sangre, una de las imágenes que mejor visualiza estas características es la susodicha de Santiago "matamoros", es decir, Santiago como caballero en su lucha contra los infieles. Quizá sea la vestimenta del santo la principal diferencia que encontremos entre una y otras representaciones, a excepción de la mejor o peor habilidad que posea el artista, así Santiago, unas veces, se nos muestra con túnica y, en ocasiones, nimbo, y otras, vestido de caballero con armadura, capa y casco, o destocado.

Existe otro tipo de documentos llamados Privilegios, que muestran, en algún momento, la referida imagen de Santiago, como el Privilegio de Felipe II sobre la Real Audiencia de Galicia (8) o el Privilegio de Valdepeñas de Jaén (9).

Y, también, sirvan de ejemplo de la difusión de esta iconogafía, típicamente española, en el campo de la miniatura, las representaciones de Santiago "matamoros" que aparecen en el Breviario Grimani (10) y en un Libro de Horas al uso de Roma del siglo XVII, que se conserva en la Biblioteca Nacional de París (11).

Al llegar el siglo XVIII, la iconografia de Santiago "matamoros" empieza a declinar debido, por un lado, a que los Reyes Borbones muestran preferencias por las órdenes borbónicas, frente a las órdenes españolas, de las cuales eran administradores apostólicos, y, por otro, la hipercrítica de aquel siglo de eruditos que ponía en duda muchos sucesos creídos como artículo de Fe por el pueblo español, así el jesuita padre Masdeu, que lo ponía todo en duda, negó la autenticidad de la aparición de Santiago en Clavijo, y otro erudito, el Conde de la Roca, disputó el voto de Santiago por una invención de los clérigos, ávidos de riquezas (12). De ahí que las ejecutorias de nobleza que, todavía, siguen otorgándose en esta centuria ya no muestren la imagen de Santiago "matamoros".

Relación de ejecutorias de nobleza y otros manuscritos iluminados
donde aparece la figura de Santiago "matamoros"
:

- Ejecutoria de D. Juan Sánchez de Moya, Granada, 1551 (propiedad particular, J. Hidalgo Ogáyar, Miniatura del Renacimiento en la Alta Andalucía: Provincia de Jaén, lám. 267).
- Ejecutoria de D. Francisco y D. Pedro Vela de los Cobos, Granada, 1575 (Biblioteca Fundación Lázaro Galdiano, J. Hidalgo Ogáyar op. cit., lám. 268)..
- Ejecutoria de D. Juan Álvarez, Granada, 1586 (propiedad particular, J. Hidalgo Ogáyar, op. cit., lám. 272).
- Ejecutoria de D. Francisco Pérez de Balençuela, Granada, 1586 (Biblioteca Fundación Lázaro Galdiano, J. Hidalgo Ogáyar, op. cit., lám. 279).
- Ejecutoria del Capitán Hernando de Mora, Granada, 1575 (Biblioteca Fundación Lázaro Galdiano).
- Ejecutoria de Diego y Miguel de Moya, Granada, 1617 (Biblioteca Fundación Lázaro Galdiano).
- Ejecutoria de Antonio Guillén, Valladolid, 1577 (Archivo Chancillería Valladolid, Martín Gónzález, La miniatura en los documentos de los Archivos de Simancas y Chancillería de Valladolid, n.° XVI).
- Ejecutoria de Lorenzo González de Sepúlveda, Valladolid, 1594 (Archivo Chancillería Valladolid, Martín González, op. cit, n.° XXXIII).
- Ejecutoria de Diego de Isla y Vélez, Valladolid, 1595 (Archivo Chancillería Valladolid, Martín González, op. cit., n.° XXXIV).
- Ejecutoria de Hernán Mexía Cherinos y doña María de Narváez, su hija, Granada, 1567 (Biblioteca Nacional París, F. Avril, Manuscrits enluminés de la Bibl. National de París: Manuscrits de la Péninsule Iberique, n., 161, lám. XCII).
- Ejecutoria de Juan y Joseph Casco de Montenegro, Granada, 1644 (Biblioteca Nacional París, F. Avril, op. cit., n.° 188, lám. C).
- Tumbo B, siglo XIV (Archivo Catedral Santiago, A. Sicart, Pintura medieval: la miniatura, lám. 126).
- Privilegio de la villa de Valdepeñas de Jaén, Valladolid, 1558 (Ayuntamiento de Valdepeñas de Jaén, J. Hidalgo Ogáyar, op. cit., lám. 261).
- Carta ejecutoria de Valdepeñas de Jaén, 1579 (Ayuntamiento Valdepeñas de Jaén, J. Hidalgo Ogáyar, op. cit., lám. 265).
- Privilegio de Felipe II sobre la Real Audiencia de Galicia (Archivo Catedral Santiago, Domínguez Bordona, Manuscritos con pinturas, n.º 236, y Miniatura, vol. XVIII Ars Hispaniae, lám. 324).
- Ejecutoria de Felipe II dada a petición de la Iglesia compostelana contra los concejos de ciertas ciudades, villas y lugares de Granada sobre los votos de Santiago, 1576 (Archivo Catedral Santiago, Domínguez Bordona, op. cit., n.° 240).
- Ejecutoria de Felipe II, copia de la anterior (Archivo Catedral Santiago, en el Catálogo de la Exposición Histórico-Europea, sala VI, n.° 144, Domínguez Bordona, op. cit., n.° 241).
- Bula de Alejandro III sobre el Jubileo Compostelano, copia del siglo XVI (Archivo Catedral Santiago, Domínguez Bordona, op. cit., n.º 235).
- Ejecutoria de la villa de Pedraza, siglo XVI (Archivo Catedral de Santiago, Domínguez Bordona, op. cit., n.° 238).
- Breviario Grimani, siglo XVI (Biblioteca Marciana, G. Ferrari, M. Salmi, G. L. Mellini, lám. 79).
- Horas al uso de Roma, siglo XVII (Biblioteca Nacional Paris, F. Avril, op. cit., n.° 199, lám. CII).

 

NOTAS

(1) Según Ángel Sicart, éste es el ejemplo más antiguo llegado a nosotros de Santiago "matamoros", en Pintura medieval la miniatura, Santiago de Compostela, 1981, p. 151.

(2) J. Carrete Parrondo, F. Checa Cremades; V. Bozal, El grabado en España (s. XV al XVIII), Summa Artis, vol. XXXI, p. 174.

(3) Alfonso de Carlos, La Orden Militar de Santiago, "Reales Sitios", 1971, n.° 28, p. 7177.

(4) Sirvan de ejemplo las obras relacionadas por Matilde López Serrano en Iconografía de Santiago en los libros y grabados de la Biblioteca de Palacio, "Reales Sitios", 1971, n.° 28, pp. 57-64.

(5) Historia del Apóstol Santiago Zebedeo, Patrón y Capitán General de las Españas por Mauro Castellá Ferrer (Madrid, 1610). Historia del glorioso Apóstol Santiago Patrón de España por fray Hernando Oxea (Madrid, 1615).

(6) Lám. 197, Summa Artis, vol. XXXI.

(7) J. Hidalgo Ogáyar, Miniatura del Renacimiento en la Alta Andalucía: Provincia de Jaén, Madrid, 1982, p. 230 y ss.

(8) Domínguez Bordona, Miniatura, "Ars Hispaniae", vol. XVIII, lám. 324.

(9) J. Hidalgo Ogáyar, op. cit., lám. 261.

(10) El Breviario Grimani fue realizado para el Cardenal Domenico Grimani (1461-1523), patriarca de Aquilea, humanista mecenas y embajador del Duque de Milán en Flandes en 1514. Es obra perteneciente a la escuela de miniatura Gante-Brujas y entre sus autores se barajan los nombres de Gérard Horencout, Alejandro Bening y Simon Bening. Hoy se guarda en la Biblioteca Marciana.

(11) Avril, Manuscrits enluminés de la Bibliothèque Nationale de Paris. Manuscrits de la Péninsule Iberique, Paris, 1983, lám. CII

(12) Marqués de Lozoya, El Apóstol Santiago y los Reyes de España, "Reales Sitios", n.º 28, 1971, p. 12.


ILUSTRACIONES

LÁMINA 1 - LÁMINA 2 - LÁMINA 3 - LÁMINA 4